Categorías

Locos crononautas Ampliar

Locos crononautas

Locos Crononautas es un juego de cartas de 2 a 5 jugadores en el que podrás convertirte en un viajero del tiempo por un tiempo limitado. Cada partida tiene una duración de unos 20-25 minutos, y en ella te pondrás al frente de los más famosos guerreros y soldados de todos los tiempos y lugares para derrotar a tus adversarios.

Más detalles

Disponibilidad: 48 HORAS

13,16 €

-12%

14,95 €

Si quieres tomar las riendas de tu aventura y convertirte en un viajero del tiempo al mando de tropas de todas las épocas de la Historia y hasta de dinosaurios, y utilizar todas las trampas y triquiñuelas de un verdadero aventurero del espacio tiempo, Locos Crononautas es tu juego.


Locos Crononautas es un juego de cartas de 2 a 5 jugadores en el que podrás convertirte en un viajero del tiempo por un tiempo limitado. Cada partida tiene una duración de unos 20-25 minutos, y en ella te pondrás al frente de los más famosos guerreros y soldados de todos los tiempos y lugares para derrotar a tus adversarios.


Junto a tu ejército de crono-tropas tendrás decenas de divertidísimos crono-eventos en forma de trampas y triquiñuelas espacio temporales para ayudarte ganar de cualquier forma posible. Una televisión en plena Edad Media, túneles en el espacio tiempo, ucronías... podrás emplear todo lo que esté en tu mano para ganar junto a tus fieles guerreros - y sí, el tiranosaurio rex y los velociraptors estarán a tus órdenes - están domesticados, o eso se supone ;)


TODAS las cartas de Locos Crononautas son DIFERENTES, de forma que cada partida será una experiencia distinta a la anterior. La variedad de tropas y de eventos hará que tu mano de juego siempre sea diferente -hasta que hayas viajado tanto por el tiempo que ya hayan pasado todas por tu mano, claro -



  • Número de jugadores: De 2 a 5 jugadores
  • Duración aproximada del juego: 20 minutos
  • Edad mínima recomendada: 10 años
  • Tipo: Juego de cartas
  • Género: Ciencia Ficción
  • Idioma: Español
  • Marca: SmartPlay Editorial