So, You ve Been Eaten
So, You ve Been Eaten es un juego de mesa en el que te meterás en la piel de unos mineros espaciales. Pero no te preocupes, que puedas ser engullido no es más que un simple riesgo laboral. Es más, es inevitable ya que los cristales que buscas resultan estar dentro de gigantescas bestias espaciales y para extraerlos, es necesario, bueno, ser comido.
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Descripción
So, You ve Been Eaten es un juego de mesa en el que te meterás en la piel de unos mineros espaciales. Pero no te preocupes, que puedas ser engullido no es más que un simple riesgo laboral. Es más, es inevitable ya que los cristales que buscas resultan estar dentro de gigantescas bestias espaciales y para extraerlos, es necesario, bueno, ser comido.
Pero, no hay razón para que cunda el pánico. Estamos aquí para ayudarte a lidiar con los desafíos físicos y mentales de ser comido. Esta práctica guía de simulación/supervivencia es un elemento estándar para todos los reclutas y, con el tiempo, les conducirá a una productiva, aunque potencialmente breve, carrera en la minería espacial.
Si logras tu objetivo y extraes suficientes cristales para cumplir tu cuota, entonces es rentable que la compañía active tu mochila propulsora y te saque del vientre de la bestia. Aunque la respuesta inmunitaria de la bestia no ha sido suficiente para evitar su desaparición, su contribución al progreso humano y a la rentabilidad de la empresa es definitivamente apreciada.
En el caso de que las bacterias presentes en la bestia te abrumen y seas digerido, no te preocupes. Tus partes no orgánicas acabarán proporcionando mucha utilidad a los futuros mineros espaciales. De hecho, es posible que encuentres algunas piezas de este tipo en tu expedición, restos de intentos de reclutas evidentemente poco cualificados.
Por último, puede ocurrir que no recojas los cristales necesarios cuando llegues al final del tracto digestivo de la bestia. En este caso, el llamado "final nº 2", saldrás de la bestia por el otro extremo al que entraste. Vivo, pero cambiado para siempre. En este caso, y tras un exhaustivo periodo de descontaminación y cuarentena, habrá que evaluar tu actuación frente a la de los esfuerzos de la bestia por consumirte.
Por lo tanto, el minero y la bestia se enfrentan entre sí. El Minero gana puntos recogiendo cristales, y la Bestia gana puntos desarrollando respuestas inmunes y atacando con sus bacterias al Minero.
El Minero gana instantáneamente al recoger los ocho cristales diferentes, y la Bestia gana instantáneamente al digerir al Minero tras el ataque de cuatro bacterias del mismo tipo.
¡Atrévete a enfrentarte a este reto incluso en solitario!
¿A quíen no le va a gustar estar dentro de un monstruo?
Me lo compré por la temática, al leer de los que iba, no pude resistirme. ¡Y el juego está muy bien! Es divertido, dificil de ganar, y lo puedes jugar en solitario. ¿A quíen no le va a gustar estar dentro de la panza de un monstruo gigante? Pues eso.
Un solitario muy original
La verdad es que la temática es de lo más surrealista que he encontrado, y eso me ha encantado. Los componentes están muy bien, y las mecánicas son sencillitas y divertidas. Jugando en solitario es difícil de ganar, te aprieta pero bien, y lo mejor es que puedes jugar siendo los mineros o siendo el monstruo gigante, vamos que puedes ponerte en la piel de las dos caras de la moneda.
El tema es la leche, aunque el juego tiene su aquel.
El tema me parece descacharrante, y fue lo primero que me atrajo del juego. No esta mal, me ha gustado, pero esperaba un poco más viniendo del autor de los “Pequeñas grandes…” La verdad es que jugando como minero es más que probable que te vuelvas muy poderoso sin tardar demasiado tiempo, por lo que hay veces que después de todas las mejoras no tengas ninguna acción que ejecutar que te merezca la pena. El monstruo puede aferrarse a las cartas y crear un extraño juego de supervivencia y resistencia para el minero… no se si esto se podrá evitar, pero vaya, que te aprieta. Le pongo 3 estrellitas, aunque me hubiera gustado ponerle más.