Weimar: La lucha por la democracia
Weimar: La lucha por la democracia es un juego de mesa en el que socialdemócratas y conservadores intentan defender la joven democracia alemana, mientras los comunistas y nacionalistas pretenden derrocar dicha primera república. Como líderes de los 4 partidos más influyentes de la época (SPD, Zentrum, KPD y DNVP), tendréis que influir en la historia para prevalecer.
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Descripción
Weimar: La lucha por la democracia es un juego de mesa en el que socialdemócratas y conservadores intentan defender la joven democracia alemana, mientras los comunistas y nacionalistas pretenden derrocar dicha primera república. Como líderes de los 4 partidos más influyentes de la época (SPD, Zentrum, KPD y DNVP), tendréis que influir en la historia para prevalecer.
Berlín, 9 de noviembre de 1918: La tensión es elevada mientras los huelguistas abarrotan las calles de la ciudad. ¿Qué deparará el día? ¿Habrá enfrentamientos armados? ¿Cómo reaccionará el Káiser?
Tan solo unas horas más tarde, la monarquía ya es historia y ¡se ha proclamado la república!
La lucha hace estragos en las calles de la república y también en el parlamento. Las más de 170 cartas reflejan eventos, políticos y acontecimientos importantes. Experimenta una parte de la historia de Alemania en este inmersivo juego… ¡y reescríbela!
Weimar incluye dos grandes «campos de batalla»: En la opinión pública, los partidos luchan por influir en las cuestiones políticas importantes, como la economía, los medios de comunicación o los asuntos exteriores. Ganar estos temas les da puntos y les permite tomar decisiones importantes. Al mismo tiempo, los partidos intentan controlar las calles y posicionar a sus seguidores en las principales ciudades de Alemania para que participen en manifestaciones, peleas callejeras y acciones de las organizaciones paramilitares.
En cada uno de los seis turnos de juego, las partes juegan una agenda que define su estrategia para el turno (por ejemplo, modificar su mazo de doce cartas, definir temas, obtener ventajas en la calle). Los objetivos de los partidos son asimétricos y contradictorios. Mientras que los partidos democráticos puntúan para estabilizar el estado y eliminar la pobreza, los partidos no democráticos puntúan para dar golpes de estado y provocar disturbios.